|

En Nicaragua puede ser estimado
que aproximadamente la mitad de
laproducción total de madera de color, y el 40-45% de la
producción total de la madera de pino, es clandestina. Mucho
de lo que queda es también madera de origen ilícito,
que inicia un proceso de legalización a posteriori mediante
subasta, gestión de diferentes permisos (corte, transporte)
y el pago de ciertos impuestos y multas. Los siguientes estudios
de caso y temáticos analizan las dinámicas de las
cadenas de comercialización de la tala ilegal; las fallas
legales, políticas e institucionales que son las causas fundamentales
del problema; y sus impactos gubernamentales, económicos,
sociales y ambientales.
|
|
|

Se llevaron a cabo estudios
de caso a nivel micro para documentar y analizar la tala ilegal
del bosque latifoliado en trés sitios en la región
Atlántica de Nicaragua - las Municipalidades de Puerto
Cabezas (Bilwi), Rosita y El Castillo. Se escogieron estos
sitios para capturar una diversidad de escenarios, incluyendo
la producción tanto para el mercado doméstico
como para la exportación al Caríbe y Costa Rica.
Los trabajos documentan el papel de una diversidad de actores
en la tala ilícita, incluyendo líderes comunitarios,
dueños de áreas pequeñas de bosque, madareros
y comerciantes locales, compradores para compañías
de exportación, y oficiales del gobierno nacional y
local.
|
 |
|
|

El principal desafío que
enfrentan las poblaciones pobres en las regiones estudiadas para
revertir el deterioro que sufren, podría ser el fortalecimiento
de su control social responsable sobre el uso de los recursos forestales
de su territorio. El marco legal y las políticas aplicadas
desde hace 50 años (y más) simplemente no reconocen
derechos apropiados a quienes siembran y auspician árboles.
Debido a trámites complejos para conseguir permisos y los
costos de transacción asociados (aún para cortar árboles
en sus proprias parcelas), los pequeños productores se ven
a menudo obligados a ignorar la ley.
A nivel institucional, se manifiestan
tanto en El Castillo, como en Rosita, conflictos abiertos entre
el poder municipal y el INAFOR, en torno al cobro y repartición
de los impuestos, lo que facilita la defraudación y malversación
de los recursos captados. Hay pocos recursos para implementar la
ley. En lLa Municipalidad de Puerto Cabezas, el Instituto Nacional
Forestal (INAFOR) tiene solamente un oficial, dos asistentes, una
secretaria y una motocicleta para cubrir 15,000 kilómetros
cuadrados (1.5 millón de hectáreas). A la vez la aprobación
de los planes de manejo bajo la competencia exclusiva del INAFOR,
y fuera del control de la sociedad local, lo hace vulnerable a la
corrupción y manejo técnico inadecuado.
|
|
53kb
low resolution pdf |
Inicio de la pagina

Las pérdidas fiscales totales
de la tala ilegal en Nicaragua fueron estimadas entre $4-8 millones
de dólares, incluyendo impuestos forestales a nivel nacional
y municipal, impuestos sobre la renta, y el ‘desgaste’
de la ayuda internacional y del gasto público nacional en
favor del manejo forestal. Esto es equivalente al costo de proporcionar
viviendas a aproximadamente 3,000 personas por año, en 600
casas; o a emplear 5,000 maestros quienes ayudarían a educar
a aproximadamente 150,000 niños; o a proveer asistencia técnica
a 3,000 agricultores.
La ilegalidad trae beneficios inmediatos
para la gente pobre. Sin embargo, los estudios de casos revelan
también altos costos para los pobres y para la nación.
Los productores de madera (sean estos obreros forestales o productores
de árboles) reciben una fracción muy desigual del
valor creado (entre 5 y 10%), sea o no legal la extracción.
El comercio de la tala ilegal empeoriza tanto los conflictos alrededor
de las áreas boscosas, como los abusos de poder de parte
de líderes comunitarios motivados por ganancias personales.
El involucramiento de grupos armados en algunas áreas ha
aumentado la inseguridad.
Los bosques estudiados se encuentran
en proceso de degradación y destrucción (en particular
las poblaciones de Caoba y Cédro) a causa de prácticas
inadecuadas y en particular de los incendios no controlados.

|